Confianza en la aflicción

Confianza en la aflicción


Todos sin excepción estamos expuestos a pasar por momentos de aflicción y angustia, producto de las situaciones que nos aquejan. No somos inmunes y cuando se presentan no las podemos evitar, pero si podemos fiarnos de la misericordia de Dios, Él ha prometido estar con nosotros en todo momento. El apóstol Pablo mencionó lo siguiente a los hermanos en Corinto:

“¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno? Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.”

2 Corintios 11:29-30


Reflexionemos en la siguiente lectura en el libro de Hebreos, que nos habla de ciertas personas que sufrieron tribulaciones y padecimientos, pero éstos fueron con gozo, sabiendo que lo porvenir es mejor que los padecimientos de hoy.

“Empero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones: Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado. Porque de mis prisiones también os resentisteis conmigo, y el robo de vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que tenéis en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece.”

Hebreos 10:32-34


Quizá a simple lectura resulte paradójico la frase de “padecer con gozo”, sin embargo, el pensar así es el resultado de conocer la voluntad de Dios, su misericordia y comprender que todos aquellos que le aman en todo les ayuda para bien, esa es nuestra confianza. Quiero hacer énfasis en el significado de la palabra confianza, que es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo.

Sin duda alguna, todos nosotros que le conocemos tenemos confianza en Dios y sabemos que Él está con nosotros en cada momento, que su ángel bueno anda en rededor, nos protege y nos cuidará tanto en lo próspero como en lo adverso. ¿Estás de acuerdo conmigo?

Seguro manifestamos confianza en Él, pero la pregunta es, ¿ésta misma confianza la tenemos cuando estamos en la aflicción, en la tribulación, en la angustia, en la enfermedad o alguna situación difícil? y ¿qué tan grande y firme puede ser? Son preguntas que no son fácil de contestar, tal vez tendríamos que pasar por algo así, que de momento no nos favorezca en nuestras vidas para saberlo y poner en ejercicio nuestra fe.

Cuando hojeamos las Sagradas Escrituras y vemos las aflicciones por las que pasaron algunos hombres temerosos de Dios, quizá lleguemos a pensar y nos parezca que a Dios no le importa el sufrimiento de sus hijos, pero esto no es así, sólo debemos permanecer firmes y Dios obrará para bien en nosotros.

“Otros experimentaron vituperios y azotes; y a más de esto prisiones y cárceles; Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;”

Hebreos 11:36-37


Al leer esta parte de la Escritura, que narra de aquellos hombres del ayer que padecieron tribulación; reitero, no se piense que no le interesaban, Dios quiere el bienestar para todos y te incluye a ti hoy en día, basta que hagas su voluntad y estarás bajo su abrigo, porque como aquellos hombres, también tu eres importante para Él y mucho. A pesar de que el Señor Jesús aseguró que, en este mundo, tendremos aflicción, debemos tener confianza en qué ante toda adversidad, vamos a salir adelante, Él mismo expresó:

“Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: más confiad, yo he vencido al mundo.”

Juan 16:33


A continuación, veremos uno de esos heroicos personajes del Antiguo Testamento, que se enfrentaron al peligro y que, a simple percepción humana, como ya se dijo, tal pareciera que Dios lo había abandonado, aun arriesgando su vida antes de ser desleales a Él.

Un ejemplo de aflicción y cómo tuvo solución


Daniel fue puesto en el foso de los leones por ser un hombre entregado a Dios, por orar al Único Dios Verdadero. Al no encontrar ocasión o falta en Daniel, los presidentes y gobernadores sabedores de que era un hombre que oraba, decidieron promulgar un edicto que cualquiera que demandare petición a un dios si no fuera por el rey, sería echado en el foso de los leones, y el rey Darío motivado por ellos, firmo el edicto.

Daniel pasó tribulación sabiendo que era inocente ante Dios, al ser sentenciado al foso de los leones le esperaba una de las muertes más horribles e indeseable de aquella época, ser despedazado vivo por aquellas fieras hambrientas. Dios pudo intervenir desde el principio para evitar que fuera puesto en el foso, pues para Dios nada hay imposible, sin embargo, ése era precisamente el reto a vencer.

La situación no era nada buena para Daniel, ante ello, pudo haber reprochado a Dios por permitir que lo echaran al foso y llegar a blasfemar su nombre, pero esto no fue así, sintiéndose inocente puso su confianza firme en Dios quién mando su ángel y cerró la boca de los leones porque hallo justicia en Daniel. La mayor prueba para el Hijo de Dios es ver si en medio de las tribulaciones o situaciones no gratas, que muchas veces parecen ser injustas, se mantiene la confianza en Dios, por graves que estas sean.

En esta historia de Daniel capítulo 6, podemos ver que fue echado al foso de los leones y no se inmutó, ni negó a Dios por la injusticia que estaba pasando, sino que se mantuvo confiado en Dios y eso tal vez nos pueda pasar a nosotros, vamos al culto, guardamos el sábado, hacemos las cosas que Dios manda y, de repente, podría llegar a nuestras vidas una aflicción y podríamos pensar: ¡Por qué a mí, si yo cumplo con sus mandatos, yo le obedezco en todo!

Pero debemos recordar y pensar lo que Dios nos dice por medio de su Palabra, que es nuestro amparo y fortaleza y nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, y siendo esta la convicción que tuvo Daniel, fue sacado del foso y ninguna lesión se halló en él. ¡Tengamos confianza!

“Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso: y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque creyó en su Dios.”

Daniel 6:23


De esta bonita historia, podemos tomar el siguiente consejo, como seres humanos, o bien, como seres entregados a Dios que creemos y hacemos su voluntad, cuando estemos en una aflicción, problema o tribulación, por grave que ésta sea, aunque sea algo que sintamos no merecer, debemos mantenernos firmes y confiados en Dios y hará.

El confiar en Dios y mantener la fe en Él no significa que las cosas siempre saldrán como nosotros queremos o esperamos, no somos inmunes a las enfermedades, problemas o aflicciones, pero debemos recordar que Él tiene un propósito para cada uno de nosotros y confiar en Dios en medio de todo lo que no nos favorece es nuestra parte.

Aún, cuando la situación por la que pasemos sea muy grave y tengamos una oportunidad para salir del problema, pero esa oportunidad significa desobedecer a Dios, no claudiquemos sino mantengámonos firmes en obediencia a Dios y no dudemos que seremos bien favorecidos. Por otra parte, es muy hermoso y grato alabar a Dios y a nuestro Señor Jesucristo cuando todo está o va muy bien en nuestras vidas y así debe de ser también en los momentos de aflicción.

“Y no sólo esto, más aún nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.”

Romanos 5:3-5


Por lo tanto, en las tribulaciones, no debemos temer, sino confiar en Él. Dios, por medio del profeta Isaías, dice que Jehová (Él mismo) es quien nos consuela.

“Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.”

Isaías 66:13


El Maestro, nuestro Señor Jesucristo nos da una muestra de actitud ante la tribulación, quien antes de ser entregado para ser crucificado subió a orar al Getsemaní, se entristeció y se angustio en gran manera.

“Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.”

Mateo 26:37-39


¡Estaba pasando por gran tribulación, y lo que hizo fue orar más intensamente! Nuestro Señor Jesucristo oró al Padre para que fuera la voluntad de Él y no la suya. De tal forma, que del Maestro, podemos aprender que en medio de la angustiante tribulación, nos debemos mantener orando al Creador, pero sometiendo nuestra voluntad a la de Él.

Lo peor que podemos hacer en los problemas es desalentarnos, desanimarnos y dejar nuestras oraciones, porque luego entonces, el enemigo nos acechará para que nuestra fe venga a menos. Así que debemos estar preparados con ayuno y la oración, la lectura de la Palabra de Dios y haciendo obras de justicia para mantenernos firmes en nuestra fe, y de que aún, en medio de problemas, nuestro Dios tiene el control de todo.

Conclusión


Ciertamente en esta vida tal vez tengamos aflicciones, pero es importante tomar en cuenta que esta vida es pasajera y no se compara con el bien venidero si permanecemos fieles, pero debemos tener nuestra mira en el Reino de Dios sobre toda situación de aflicción u otras en las que lleguemos a encontrarnos.

“¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Romanos 8:35-39


Estimado lector, ¿qué nos separará del amor de Dios si todo lo podemos en Cristo que nos fortalece? El apóstol Pedro nos dice:

“Antes bien gozaos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo; para que también en la revelación de su gloria os gocéis en triunfo.”

1 Pedro 4:13


En esta vida podemos pasar por una o mil tribulaciones o tentaciones, y tal vez padezcamos injustamente a nuestro parecer, pero Dios nos dará la salida y solución de acuerdo a su voluntad, solo tengamos paciencia y no te olvides de alabar a Dios en tus momentos de dicha o aflicción.


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