Los Diez Mandamientos

Los Diez Mandamientos

La perfecta interacción de la obra creativa está gobernada por la voluntad de Dios, sin ello, el “concierto” que se percibe a simple vista humana, y mejor aún, el funcionamiento minucioso que es observado y admirado con ayuda del avance tecnológico, no podría darse y sería un caos, así lo diseñó Dios, para que todo esté activado en armonía.

En Génesis capítulo uno leemos que primero fueron creados los cielos y la tierra, la cual se encontraba en desorden y vacía y que sólo bastaron seis días para complementar toda la obra, en esto resaltamos que al tiempo (día) en que fueron hechas las cosas, recibieron ordenanzas (leyes) para cumplir el propósito por el que fueron creadas y de esta manera dejarla funcionando en perfección. En relación a esto, el profeta Jeremías nos dice:

Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: …Así ha dicho Jehová: Si no permaneciere mi concierto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra. Si estas leyes faltaren delante de mí, también la simiente de Israel faltará para no ser nación delante de mí todos los días.

Jeremías 31:35-36 y 33:25


El rey David exalta la alabanza que debe rendir la creación, como ejemplo dice: Alabadle, sol y luna:

Alabadle, sol y luna: Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos, el viento que ejecuta su palabra. Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron criadas.

Salmo 148:3-5


Al igual que Jeremías nos declara en este salmo que les puso ley que no será quebrantada, versículo 6. El hombre incluido, no fue la excepción, recibió la primera orden:

Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Génesis 1:28


También recibió otra ordenanza que consistió en NO comer del árbol de la ciencia del bien y del mal que Dios había hecho nacer en el huerto donde el hombre fue puesto, y es así de esta manera que se inicia una relación de Dios (mandato) – hombre (obediencia).

Antecedentes

Después de desobedecer la voz de Dios y recibir sentencia, el hombre quien fue creado para ser eterno, fue sujeto de muerte y expulsado del huerto. Sin duda alguna, la voluntad de Dios gobernó sobre el hombre, y para esto, fue necesario que le hiciera de su conocimiento todo mandato, toda ordenanza y toda ley, cuyo producto de su obediencia le permitiera obtener el bien en su estancia sobre esta tierra y mejor aún, recobrar su estado de inmortalidad en un futuro.

1. Poco tiempo pasó y la evidencia de que Adam enseñó los mandatos a sus hijos la tenemos en el caso de Caín quien expresó a Dios después de matar a su hermano Abel: “Grande es mi iniquidad para ser perdonada”. Génesis 4:13, comprendió que privar de la vida a otro era pecado y por esto recibió un castigo.

2. En tiempo previo al diluvio ya existía una identificación de los hijos de Dios y los hijos de los hombres, esto derivado de obedecer o no sus ordenanzas y leyes. “Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Génesis 6:5. Y por esto Dios decide terminar con toda aquella generación a excepción de Noé y su familia quien fue hallado justo, es decir, el si se encontró en obediencia.

3. Del patriarca Abraham se dice: “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes”. Génesis 26:5. Tres acciones que destacar en Él, “escuchó” y “guardó” y la tercera, que “enseñó” a sus hijos y a su casa después de sí, a guardar el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio. Génesis 18:19. ¿En qué consistían estos mandamientos?, en todo aquello que lo condujera a hacer la voluntad de Dios.

4. En el caso de José, descendiente de Abraham, siendo el encargado de la casa de su señor, se negó a la petición de su mujer de dormir con ella. La integridad de José quedo en manifiesto preguntándose: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?”. Génesis 39:9. ¿Cómo sabía que tomar la mujer de otro era pecado? ¿Qué ordenanza lo establecía?

5. A poco tiempo de que salió el pueblo de Israel de Egipto, recibió la instrucción de recoger doble porción de comida el día sexto, la razón: “Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana”. Éxodo 16:23. Queda claro que esta institución de la guarda del día séptimo (sábado) fue de Dios, porque en el descansó de toda su obra que había hecho y de esta manera lo delega al hombre, Marcos 2:27, de ahí, la encomienda para el día sexto.

Con estos ejemplos se demuestra que los mandamientos de Dios existen desde la misma creación y fueron enseñados de generación a generación de forma verbal, como es el caso de Abraham que ya mencionamos y así permanecieron alrededor de 2500 años hasta que fueron escritos (protocolizados) en tablas de piedra. Es importante considerar que mandamientos como el guardar el día sábado, el no matar y el adulterio comentados en los antecedentes, entre otros que en seguida se mencionarán, quedaron incluidos dentro de los diez mandamientos que conforman la Ley de Dios.

Data de la Ley (los diez mandamientos)

Al mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, llegaron al desierto de Sinaí y acampó allí Israel delante del monte. Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré “tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarlos”. Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días: y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte: y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches. Éxodo 24.

Y Jehová dio a Moisés, como acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. Y volvióse Moisés, y descendió del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas. Éxodo 31 y 32.

De esta manera ya no de una forma verbal, la voluntad de Dios hacia el pueblo quedó establecida por escrito como ley, constituida solamente por diez mandamientos. Los primeros cuatro corresponden a la relación de Dios con el hombre y seis del hombre con su prójimo, esto fue confirmado por Jesús cuando le preguntaron:

Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Mateo 22:36-39


También se refiere que fueron entregados a Moisés mandamientos complementarios escritos por Él en un libro, pero dictados por Dios, estos son tratados en otro punto de fe que se intitula: La ley ceremonial.

Nosotros creemos

Que los diez mandamientos escritos por el dedo de Dios constituyen la Ley Moral y que es la norma de conducta que debe regir a todos los hombres. Que fueron entregados en tablas de piedra para ser observados por el pueblo de Israel, ratificados por Jesús y sus discípulos y enseñados por sus apóstoles para todo el mundo. Que están vigentes y son para siempre, es decir, ninguno de estos mandamientos ha sido cambiado o revocado.

Precisiones

1.- Fueron escritos por el dedo de Dios, en tablas de piedra.

Y dióme Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito conforme a todas las palabras que os habló Jehová en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea.

Deuteronomio 9:10


2.- Entregados por Dios en una lista descriptiva en Éxodo 20 y Deuteronomio 5:

I. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

II. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares a los que me aman, y guardan mis mandamientos.

III. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

IV. Acordarte has del día del reposo, para santificarlo: Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas: Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó.

V. Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

VI. No matarás.

VII. No cometerás adulterio.

VIII. No hurtarás.

IX. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

X. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.


3.- Vigencia. Cristo no quitó esta ley (mandamientos):

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.

Mateo 5:17-18 y 21


4.- Señalan el pecado. Por estos mandamientos se define y se reconoce el pecado: “Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley”. 1ª. Juan 3:4. …“Porque por la ley es el conocimiento del pecado”. Romanos 3:20. …“Porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás”. Romanos 7:7.

Propósito

Salomón menciona que el hombre fue hecho recto, esta condición la perdió cuando desobedeció, sin embargo, su padre nos declara que la ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma. Como hijos de Dios, nuestro anhelo es alcanzar inmortalidad por medio del evangelio de Jesucristo quien nos enseñó con palabras de vida incluidos los mandamientos. Cuando un Joven que poseía riquezas se acercó a Jesús y le preguntó:

Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? él le dijo: si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos, dícele el joven ¿Cuáles? y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra a tu padre y a tu madre: y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Mateo 19:16-19


Reflexionemos sobre la respuesta de Jesús, lo primero que refirió para alcanzar “vida eterna” fueron los diez mandamientos, luego entonces, mientras no se tenga vida eterna, se reitera que debemos cumplirlos para alcanzar este objetivo.


Infracción y equivalencia

Se ha mencionado que el pecado es la infracción de la ley. No necesariamente se tienen que infringir todos los mandamientos para que esto sea calificado de esta manera, basta con infringir uno solo y entonces se ha cometido pecado. ¿Cómo lo advirtió Jesucristo?

De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: más cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 

Mateo 5:19


Ahora veamos que nos dice Santiago:

Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley.

Santiago 2:10-11


La falta a cualquier mandamiento de los diez, se considera como pecado, por poner otro ejemplo: si cumplimos con el primer mandamiento de no tener dioses ajenos delante de Dios pero no se guarda el día sábado, estamos en incumplimiento de toda la ley.

El amor como resumen de la ley

Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca a los Saduceos, se juntaron a una. Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole y diciendo: Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Y Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios” de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mateo 22:34-40


Nuestro Señor Jesucristo fue puntual al declarar la dependencia de la Ley. Dos son los sujetos a quien están dirigidos: Una parte (los primeros cuatro) a “Dios” y la otra (los seis restantes) al “prójimo”. Conforme a lo dicho por Jesús, si separamos los mandamientos descritos anteriormente quedarían así:

En relación con Dios
1.- No tener Dioses ajenos.
2.- No hacer imágenes, no inclinarnos a ellas ni honrarlas.
3.- No tomar el nombre de Jehová vuestro Dios en vano.
4.- Guardar el día sábado y reposarlo para Jehová vuestro Dios.

En relación al prójimo
5.- Honrar a nuestros padres
6.- No matar.
7.- No adulterar.
8.- No hurtar.
9.- No al falso testimonio.
10.- No codiciar.


En este segundo grupo, la enseñanza del apóstol Pablo lo ratifica diciendo: Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás: y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad. Romanos 13:9-10. De esta manera, concluimos que los dos grandes mandamientos que tienen como eje al amor, no sustituyen la ley, sino todo lo contrario, la establecen.


Los mandamientos definen que estamos en la verdad

Muchos grupos se acreditan la verdad, empecemos por probar los espíritus si son de Dios como nos enseña el apóstol Pablo. Para esto hay una manera muy sencilla entre otras, que tiene que ver con la guarda de los mandamientos:

Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos. El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él; Más el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él.

1ª Juan 2:3-5


El mandamiento de guardar el séptimo día (sábado), es una señal, Éxodo 31:17, que nos distingue en este mundo, luego entonces, quien no lo guarda no está en verdad.

Descritos en el Nuevo Testamento

I. Otra vez le pasa el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. Mateo 4:8-10

II. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén. 1ª Juan 5:21. Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante a oro, o a plata, o a piedra, escultura de artificio o de imaginación de hombres. Hechos 17:29.

III. Todos los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan a sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y la doctrina. 1ª Timoteo 6:1. ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fué invocado sobre vosotros? Santiago2:7.

IV. También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado. Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado. Marcos 2:27-28.

V. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres; porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Efesios 6:1-3.

VI. Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:

VII. Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Mateo 18:19.

VIII. Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Mateo 18:19.

IX. Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Mateo 18:19.

X. ¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. Romanos 7:7.


Conclusión

El testimonio escritural nos revela que los diez mandamientos que Dios ha dado al hombre para dirigir su vida acorde a su voluntad, han existido desde su misma creación. La entrega ha sido en dos etapas: la primera cubre la era patriarcal de Adam a Moisés (a poco tiempo de salir de Egipto) de manera verbal de padre a hijo.

La segunda fue entregada en el monte Sinaí de manera escrita y en tablas de piedra para un solo pueblo que surge de la descendencia de Abraham. Jesucristo ratifica esta enseñanza en su evangelio recomendándolos para vida eterna al pueblo judío, sin embargo, no todos aceptaron. Como pueblo de Dios (antes gentiles) que ya creímos al evangelio y hemos sido adheridos a la real oliva, conformamos su iglesia, y ahora participamos de la misma promesa si obedecemos. Hagamos nuestras estas palabras:

Los mandamientos de Jehová son rectos, tu siervo es además amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardón.  Salmo 19:11

Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida. Apocalipsis 22:14.

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