La bendición de seguir a Jesús

La bendición de seguir a Jesús

Paz a vosotros, como sabemos una bendición es una protección o favores otorgados por Dios a sus hijos, sin embargo, ¿a qué se le considera una bendición? Hay ocasiones que vemos tan común las cosas, que pasan desapercibidas, y no se le da la debida importancia, ni el reconocimiento de quién proviene tanta bendición.

Tan solo el hecho de despertar después de un sueño profundo es ya considerado una bendición, porque nos levantamos cuando otras personas ya no lo pueden hacer, y no obstante nuestro Dios nos da las fuerzas para empezar a realizar nuestras actividades cotidianas. El salir y regresar a nuestros hogares y ver a nuestros seres que amamos es también parte de algo extraordinario en nuestras vidas.

Cuando hay un proyecto en nuestro trabajo secular y nuestro jefe tiene que elegir al personal que va a ser parte de cumplir con metas y objetivos y dentro de esas personas al qué eligen es a uno, es también algo extraordinario y eso también porque saben que contamos con la capacidad de desempeñar dicha actividad. La bendición nos llega en el momento menos esperado.

Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

Marcos 1:17


Sin duda alguna, estos hombres no se esperaban que el maestro les iba a llegar a decir estas palabras, al parecer no fue invitación a seguirle, sino con autoridad les da la instrucción de ir y trabajar haciendo pescadores de hombres.

¿Quién es nuestro Señor Jesucristo?

Aquel que vino a morir por cada uno de nosotros. Es un claro ejemplo de amor para el mundo, al haberse entregado para que por medio de él creamos y tengamos vida eterna.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.

Juan 3:16 – 17.


Jesús tenía una actitud magnánima de benevolencia gratuita. De su plenitud todos hemos recibido bendición tras bendición, en cualquier momento de nuestra vida.

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.

Juan 1:16


En Juan vemos la manera de como un hijo de Dios toma la responsabilidad del trabajo y servicio, y el valor que le asigna a esta encomienda. El reconocimiento es muy grande a tal grado de mencionar que no era digno de desatar la correa de su zapato, porque sabía a quién servía.

Este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí: del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato.

Juan 1:27


La venida de Jesús a la tierra

Él es la luz verdadera. Juan el bautista hablaba de aquel que iba a venir, es a saber nuestro Señor Jesucristo, en el cual muchos no creían.

Aquel era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

Juan 1:9


Los suyos fueron su pueblo de Israel, el pueblo amado por nuestro Dios, su especial tesoro.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.

Juan 1:11 – 13


Vino a quitar el pecado del mundo. La encomienda por lo tanto del maestro es: predicad el evangelio a todo el mundo, haciendo pescadores de hombres. Marcos 16:15-16, y que sean parte de los beneficios que algunos de nosotros ya obtuvimos.

El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Juan 1:29


Conclusión

La bendición de seguir a Jesús empieza cuando somos llamados por él, ahí es donde nosotros debemos de poner toda la disposición para llevar a cabo su objetivo, y hacer que más almas puedan disfrutar de lo extraordinario que es ser servir a nuestro Señor Jesucristo.

Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia. Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió: Y considerémonos los unos a los otros para provocarnos al amor y a las buenas obras.

Hebreos 10:22-24
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