El día que Dios haga juicio

El día que Dios haga juicio

En alguna ocasión habrás escuchado acerca del juicio final para todos los hombres en la antigüedad y para toda la humanidad, tanto para las personas antes de nosotros, las presentes, y las del porvenir, ya que nuestro Dios traerá toda alma a juicio, ahora sea buena, ahora sea mala, y es de la cual veremos cómo se desarrolla en las Sagradas Escrituras.

El juicio final para todos los hombres de la tierra, es el tiempo donde nuestro Señor Jesucristo juzgara al mundo, como Jehová juzgo en el tiempo antiguo, veamos lo que el apóstol Pedro mencionó acerca de esto.

“Y si no perdono al mundo viejo más guardo a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados.”

2 Pedro 2:5


También el mismo apóstol nos recomienda que leamos las Sagradas Escrituras para darnos a entender con más claridad, todos lo sucesos que acontecieron en aquel tiempo, examinemos los pasajes a continuación del libro del Génesis.

“Y dijo Jehová, no contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne, mas serán sus días ciento y veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que entraron los hijos de Dios á las hijas de los hombres, y les engendraron hijos, éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de nombre. Y vió Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y arrepintióse Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y pesóle en su corazón. Y dijo Jehová, Raeré los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo: porque me arrepiento de haberlos hecho.

Empero Noé halló gracia en los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fué en sus generaciones; con Dios caminó Noé. Y engendró Noé tres hijos, á Sem, á Châm, y á Japhet. Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Y dijo Dios á Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia á causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de Gopher, harás aposentos en el arca y la embetunarás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás, de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás á un codo de elevación por la parte de arriba: y pondrás la puerta del arca á su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.

Y yo, he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, y tus hijos y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo para que hayan vida. Y toma contigo de toda vianda que se come, y allégala á ti; servirá de alimento para ti y para ellos.”

Génesis 6:3-21


El tiempo en donde vivió Noé, siendo él un varón temeroso delante de Dios, actuó conforme a las palabras que Dios le mando y en todo momento confió, salvo su vida y la de su familia, por cuanto creyó así haciendo la voluntad de nuestro Dios, y lo perdono de aquel juicio. Sabiendo que todo esto ha sido cierto, que nos preparará Dios para nuestros tiempos, meditemos un momento.

“Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es á saber, ocho personas fueron salvas por agua. A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo.”

1 Pedro 3:20-21


Por lo cual, hoy tenemos esa oportunidad por el Evangelio, al bautizarnos y guardando los mandamientos en todo momento, viviendo en santidad en este mundo engañador. Nosotros tenemos ese galardón, la salvación por nuestro Señor Jesucristo que nos otorgó para salvarnos del juicio final.

“Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santas y pías conversaciones, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de él sin mácula, y sin reprensión, en paz.”

2 Pedro 3:11-14


Todo esto llegara a su debido tiempo, y el día en que Dios haga juicio nadie lo sabe, solo nuestro Padre que está en los cielos.

¿Qué juicio ha hecho usted de los tiempos en que vivimos?


Esta es la verdad y toda es dada en nuestro tiempo por las Sagradas Escrituras, las cuales estudiamos en la actualidad y son las mismas que fueron dadas en tiempos antiguos, las cuales enseñó nuestro Señor Jesucristo y nos dio a entender, para que nos preparemos y seamos salvos de aquel juicio final, esto es, lo que seguiremos echando mano para los tiempos venideros, los cuales han sido preparados en bendición para su Iglesia y nos ha mostrado el camino a seguir, para no perdernos en este mundo de mentira.

“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo está cerca.”

Apocalipsis 1:3


Su Palabra también nos da una serie de referencias importantes, donde veremos con claridad todas estas cosas, las cuales tienen que venir en su tiempo correspondiente.

“Por tanto procuramos también, ó ausentes, ó presentes, serle agradables: Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno ó malo.” 2 Corintios 5:9-10

“Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.” Hechos 10:42


Es aquí donde confirmamos que Él es nuestro Hacedor y que da cumplimiento a todas sus promesas, no nos olvidemos de seguir buscando el Reino de nuestro Padre celestial, aunque la lucha no es fácil, nuestro Señor Jesucristo nos ayudará en todas las circunstancias, así sea las más difícil, los invito a reflexionar cómo nuestro Dios nos habla a nosotros con mucha claridad.

“Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos? Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?” Lucas 18:6-8

“Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra? Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fuéles dicho que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” Apocalipsis 6:9-11


Así es nuestro Dios, quien con mucha paciencia nos sigue esperando para que nadie se pierda y todos seamos salvos por medio de nuestro Señor Jesucristo, al cual debemos la honra y gloria por los siglos, al cual también tenemos por abogado y defensor.

“Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo; y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”

1 Juan 2:1-2


No solo recibimos ese amor tan especial, sino también encontramos un testimonio único de nuestro Padre, quien nos habló por su Hijo y también nos dio la promesa de la vida eterna. Sin embargo, no nos olvidemos del adversario que nos asecha día y noche, porque mientras uno duerme, él no descansa, sabemos de quién nos referimos.

“Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devorar.” 1 Pedro 5:8

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.” Efesios 6:12


Por otro lado, nuestro Señor Jesucristo nos recomienda que estemos atentos en todo momento, para todo tipo de situación y con ello nos tenemos que poner en las manos de nuestro Dios, como lo describe el siguiente pasaje.

“Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo.”

Marcos 13:33


Y con ello la espera del regreso de su Hijo amado, quien nos dará el premio por la fidelidad mostrada hacia Él y a hacia nuestro Padre. No olvidando que cada uno recibirá su pago conforme a sus obras.

“Porque Dios traerá toda obra á juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala.”

Eclesiastés 12:14


Recordemos que nuestro Dios avisa siempre, y en esta ocasión, lo hace por medio de un predicador que, nos dice que Dios traerá toda obra a juicio sea buena o sea mala.

“Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay tiempo á todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.”

Eclesiastés 3:17


Es decir que, todos nosotros tendremos un tiempo para ser llevados ante el juzgado de nuestro Dios, según el momento al que pertenezcamos, conforme nuestras acciones sean buenas o malas, seamos justos o injustos. Todos tendremos que comparecer y dar razón por nuestras obras, de todo lo que hayamos hecho, porque nuestro Dios sobre todas estas cosas juzgara.

“Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios á juicio.”

Eclesiastés 11:9


El tiempo de la resurrección de los justos


Y cómo se va a suceder esto, en primero lugar nuestro Señor Jesucristo.

“Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras.”

Mateo 16:27


En segundo lugar, los que son de Cristo en su segunda venida.

“Y á la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y á Dios el Juez de todos, y á los espíritus de los justos hechos perfectos.”

Hebreos 12:23


Y, en tercer lugar, los impíos.

“En llama de fuego, para dar el pago á los que no conocieron á Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;”

2 Tesalonicenses 1:8


¿Cómo será la recompensa que Dios nos dará según sea en bien o en mal? La creencia generalizada dice que habrá un castigo eterno para los pecadores, una tortura eterna en llamas de fuego, como castigo para los malvados, lo cual, es contrario a la enseñanza de las Sagradas Escrituras, analicemos las palabras del profeta Ezequiel a continuación.

“Por cuanto entristecisteis con mentira el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y esforzasteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo;”

Ezequiel 13:22


Pero el Señor por medio del apóstol Pablo claramente dice que la paga del pecado es muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna. Solo los justos recibirán la vida eterna, pero no hay muerte eterna. Muerte es destrucción, extinción, lo totalmente opuesto a la vida. Dios dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

“El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 3:36

“Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida.” 1 Juan 5:11-12


En estos pasajes se nos habla, no de la vida que disfrutamos ahora, sino de la vida eterna y el modo de obtenerla. La vida eterna es una promesa para el creyente, para el que vive siendo obediente a los mandatos de Dios y la fe de Jesús, porque si así lo hace, entrara en la vida eterna, en aquel hermoso día de resurrección. Sin embargo, los que siguen un camino pecaminoso, viviendo en el desenfreno de su vida, sus propios pecados atestiguaran contra de él, en el día del juicio.

Conclusión


Por lo cual, nuestro Dios dará el pago por todo lo que hicieres en este mundo.

“Así que, no juzguemos más los unos de los otros: antes bien juzgad de no poner tropiezo ó escándalo al hermano.”

Romanos 14:13


Ahora bien, permanecer como dijo nuestro Señor Jesucristo, si me amáis, guardad mis mandamientos y siempre veremos que nuestro Señor nos procura, por la forma en la que nos habla, a través de las Sagradas Escrituras.

“No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros á la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”

Apocalipsis 2:10


Por lo tanto, el que no ha creído arrepiéntase y ya no peque más, guarde cada una de las cosas que Dios ha dado por ordenanza y decreto, pida perdón si ha obrado con maldad hacia los demás y reconozca a nuestro Señor Jesucristo como su Salvador. Bautícese y sea un buen siervo fiel y obediente a todas las cosas que Dios te ha mandado. Ve y predica lo que el Hijo de Dios ha cambiado en tu vida, porque si no fuera así, algún día tendrás que estar en el juicio final, no dejes esa gran oportunidad que Jesucristo te esta brindado para un día poder estar en su Reino celestial en la tierra.



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