¿Por qué nos llamamos Iglesia de Dios?

¿Por qué nos llamamos Iglesia de Dios?


Este análisis tiene el propósito de dimensionar el valor del “buen nombre de la Iglesia de Dios”, el nombre de una entidad, en este caso de nuestra iglesia, es el medio por el cual se distingue y se diferencia de entre otras iglesias, aunque no es su único propósito ni el más importante, es también la forma en que los demás reconocen a nuestra iglesia.

Como ya mencionamos el nombre da un prestigio y una responsabilidad a quien lo porta, más también creemos y vemos en las Santas Escrituras, que el nombre muchas veces describe el carácter de quien lo lleva. Ejemplos tenemos muchos “Saraí” significa “Princesa”, “Abraham” “padre de multitudes o naciones” también se les da a lugares “Peniel” por ejemplo significa “rostro de Dios”, sabemos que llevamos el nombre de Dios como de gran Abolengo en el epígrafe de nuestra iglesia, uno que el mismo declaro en el monte Sinaí.

Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además, dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.

Éxodo 3:13-15


Nuestro Señor Jesucristo nos ha hecho participes de poder ser llamados hijos de Dios.

Los cuales también llamó, (a nosotros), ¡y no sólo de los judíos, sino también de los gentiles! Como también en Oseas dice: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío; y a la no amada, amada. Y será, que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío; allí serán llamados hijos del Dios viviente.

Romanos 9:24-26


Pues si somos hijos de Dios debemos portar ese nombre, en nosotros y saberlo llevar con orgullo, con honor, respeto, más también con juicio justicia y santidad.

Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

Gálatas 3:26


El porqué del Nombre

Desde un inicio Dios, tomo para sí lo que a Él pertenecía en Génesis 3.15 reza el conflicto desde el principio de los tiempos entre el bien y el mal, la simiente (descendencia) de la serpiente (satanás) y los hijos (descendencia) de Dios y Cristo. Se puede ver la separación entre estas dos facciones es con Abel el justo que es el linaje obediente y de pertenencia a Dios inicia viéndose truncado por su muerte, pero también proveyéndose un sustituto. Llamado Set que a su vez engendra.

Y á Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a llamarse del nombre de Jehová. Adán conoció otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: «Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de Abel, porque le mató Caín.» También a Set le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Este fue el primero en invocar el nombre de Yahveh.

Génesis 4:25-26


En el correr del tiempo, hubo hombres de las características que Dios requiere de los que llevan su nombre, Enoch, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés un linaje de Hijos de Dios.

Sabed pues, que el SEÑOR hizo apartar al pío para sí; el SEÑOR oirá cuando yo a él clamare.

Salmos 4:3


Hasta llegar al que por medio de la promesa que se le hace a Abraham las naciones serian benditas, es a saber nuestro salvador Jesucristo. También escoge un pueblo para sí:

Ahora pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Éxodo 19:5

Porque eres pueblo santo al SEÑOR tu Dios, y el SEÑOR te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra. Deuteronomio 14:2


Llegando así hasta nuestro Señor Jesucristo quien dirimió el pacto antiguo que nos era contrario a nosotros y estableciendo una iglesia.

Mas yo también te digo, que tú eres Pedro (una piedra pequeña), y sobre la piedra grande edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

Mateo 16:18


Nuestra doctrina nos enseña que la piedra grande sobre la cual sería edificada la iglesia, es aquella peña en la que el hombre prudente edifica su casa o la piedra del ángulo, también en la que muchos tropezaron, es a saber Jesús. ¿Y porque no nos llamamos Iglesia de Jesús? Bueno porque el mismo hijo remite todas las cosas al Padre por lo tanto si el hijo lleva el nombre, el propósito, las palabras y se sujeta al Padre en todo nosotros de igual manera, hasta en el nombre.

Y no solamente por aquella nación, más también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban dispersos.

Juan 11:52


Así que nuestro Señor nos ha juntado para nuestro Dios dándonos esa cualidad.

Alabando a Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la Iglesia los que habían de ser salvos.

Hechos 2:47


De esta manera empezó a conformarse la Iglesia de Dios, los escogidos venían directamente del Señor, quien por medio del espíritu santo y de los apóstoles se hacían grandes milagros, obra y comunión, en adición a su iglesia. Vemos pues como los apóstoles y ahora los obispos nombran a la Iglesia de Dios.

Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia de Dios, la cual ganó por su sangre. Hechos 20:28

A la Iglesia de Dios que está en Corinto, santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, y a todos los que invocan el Nombre del Señor nuestro, Jesús, el Cristo, en cualquier lugar, Señor de ellos y nuestro; 1 Corintios 1:2


Sucesivamente se le da este nombre. Aun el Apóstol Pablo reconocía, no solamente los detrimentos causados, sino identificando a quien o a quienes se los había causado.

Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la Iglesia de Dios. 1 Corintios 15:9

Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera la Iglesia de Dios, y la destruía; Gálatas 1:13


Pero redimido por la luz de a quien perseguía (Cristo) cuando le recrimina “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” aquel Pablo ahora no solamente no persigue ni destruye; enseña.

Pablo, apóstol de Jesús, el Cristo, por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están por toda la Acaya.

2 Corintios 1:1


Responsabilidades del Buen Nombre

Ahora enseña y recomienda Pablo a su hijo espiritual las responsabilidades, comportamiento y ejemplo que significa formar o llegar a realmente ser parte del cuerpo de Cristo, y de la iglesia de Dios.

Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?

1 Timoteo 3:5


El obispo pues deberá ser, irreprensible, marido de una sola mujer, vigilante (de su grey), templado, llevar una vida seria, juiciosa y respetable, hospedador, tenga a sus hijos en sujeción, apto para enseñar. Y carecer de ser borracho, heridor de los demás, no litigioso, codicioso de ganancias deshonesta, avaricioso y neófito.

Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo convenga conversar en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Dios viviente, columna y base de la verdad.

1 Timoteo 3:15


Como vemos ser obispo de la Iglesia de Dios contiene una alta gama de responsabilidades deberes y abstinencia de otras que pertenecen a la carne, y no solo a los obispos. Hoy día existen muchas iglesias que inician con el nombre de “Iglesia de Dios” pero la verdadera debe ser la que no importa los sucesos a su alrededor ni la época, condiciones o repercusiones debe ser sobre la cual se asienten los fundamentos doctrinales puros, de Dios, Jesús, los apóstoles. Esto ha traído persecución de quienes difunden una verdad muchas veces más que incomoda. Como olvidar que en un inicio de la iglesia los mismos judíos eran detractores de los hijos de Dios y su iglesia, Pablo mismo sufría los falsos testimonios y persecución de los judíos.

Pero los judíos, vista la multitud, se llenaron de celo, y se oponían a lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Hechos 13:45

Mas los judíos concitaron mujeres pías y honestas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de sus términos. Hechos 13:50


Y después vinieron las persecuciones de: Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Séptimo Severo, Maximino, Decio, Diocleciano, la inquisición, las persecuciones en Francia, etc. Tenemos que saber que la doctrina que profesamos es la que hace una distinción entre nosotros “Conferencia General de la Iglesia de Dios” y las otras “iglesias de Dios”, he ahí, radica la vital importancia de mantener pura, original e inalterable nuestra doctrina.

Pero tú, habla lo que conviene a la sana doctrina: Tito 2:1

Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 2 Timoteo 1:13


Claro está que las cualidades no son intrínsecas (indica que algo tiene una cualidad en sí mismo) de la iglesia si no que son aportadas por su creador y seguidas (obedecidas) por quienes conforman su Iglesia. Existen requisitos que Dios pide de su iglesia una de ellas es la santidad, siendo Él mismo el mayor ejemplo a seguir, así es como Pablo llama a la iglesia en Corinto.

A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: 1 Corintios 1:2.


Conclusión

Sin duda Dios requiere que nos apartemos (significado de santidad) de las costumbres de las naciones, de las creencias falsas, obras de la carne, deseos y actos pecaminosos, y nos alleguemos mediante su palabra (doctrina) a sus mandamientos, leyes, enseñanzas, benignidad, misericordia, amor por los demás con un corazón sincero y en profunda obediencia.

Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesús, el Cristo.

1 Pedro 2:5


Entre otras cosas es un honor, un orgullo y un deber, el ser parte de la: “Iglesia de Dios”.

Porque así nos mandó el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, para que seas por salud hasta lo postrero de la tierra. Y los gentiles oyendo esto, se fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor era esparcida por toda aquella provincia.

Hechos 13:47-49



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