La blanda respuesta

La blanda respuesta

Introducción


¡Que importancia adquieren nuestras palabras cuando estamos con alguien que esta de mal humor! Esta en nosotros la oportunidad de acrecentar su ira, o de confortarlo…

¿Cuantas veces nos hemos enfrentado a una situación así?

A veces resulta complicado actuar de una manera acertada ante una situación de este tipo, por nuestra condición frágil e imperfecta, ya que muchas veces nos dejamos llevar por nuestros impulsos. Otra razón por la que resulta difícil es porque nos vemos involucrados directamente con el enojo de esa persona; la reacción de la otra persona depende mucho de como le expresemos nuestros pensamientos, opiniones, críticas, etc. Aunque siempre debemos tener claro que todo lo que digamos sea para que lo encaminen a un bien, es decir que nuestro consejo sea benéfico.

Es importante saber que dice la palabra de Dios al respecto, ya que en la escritura, a través del sabio Salomón y otros autores de ella, encontramos diversidad de consejos que, como sabemos, debemos aplicar a nuestro diario vivir.

Una de las mejores estrategias de las que podemos echar mano cuando estamos con alguien que se encuentra enojado, de mal humor o incluso iracundo, es ser empáticos con aquella alma, tratar de pensarnos en la situación del él y así comprender el motivo principal de su ánimo, podríamos reflexionar en las siguientes preguntas:

 ¿Por qué razón se encuentra así? ¿Hasta qué grado es justificable y/o entendible su enojo? ¿La situación que lo aqueja esta en sus manos mejorarla? ¿Qué puedo hacer yo para mejorar su estado de ánimo? Si no hacemos esto, difícilmente lograremos entablar una conexión con esa persona, es probable que incluso se sienta agredido o hasta invadido en su privacidad, por lo anterior, tal vez podamos decir algo que lo lastime; como hijos de Dios debemos tener claro que nuestras palabras deben estar apegadas a lo que dice la escritura, para no mal aconsejar a los demás.

En ocasiones será entendible el enojo de nuestro prójimo y en esa circunstancia lo mas que debemos hacer es ser solidarios para que sienta que estamos ahí para escucharlo, que somos empáticos con él y que comprendemos el pesar que le aqueja, lo que hay que tener presente, como consejeros y amigos es que no es bueno alimentar su enojo, o como coloquialmente escuchamos, “echar más leña al fuego”, antes lograr que esa ira disminuya, pues como humanos es natural este sentimiento de enojo y nuestra misión será solamente lograr que no se propague ese sentir.

Desarrollo

Tal y como lo mencionó el apóstol Pablo a los efesios “no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26) .  Salomón también hace referencia en muchas ocasiones acerca de este sentir, y no es coincidencia que las palabras de ambos vallan relacionadas; en Proverbios 29:22 diceEl hombre iracundo levanta contiendas; Y el furioso muchas veces peca.” He ahí la importancia de porque no debemos permitir que el enojo crezca, sino por el contrario, que desaparezca por completo, ya que puede llevarnos a cometer faltas delante de Dios.

Dijo el Apostol Pablo a los Efesios airaos y no pequéis, cuando nos enojamos una serie de sensasiones y deseos buscan subir a la mente y dominar las acciones en busca de liberar la oleada de sentimientos y recibir satisfacción instantánea, pero… ¿Que nos aconseja nuestro Padre Eterno? El que guarda su boca guarda su alma: Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.  Proverbios 13:3.

En todo momento recordemos quienes somos, donde estamos y de quien hemos sido hechos embajadores, anhelando y trabajando constantemente la prudencia para actuar como dignos hijos de Dios. “El corazón entendido busca la sabiduría: Mas la boca de los necios pace necedad.” Proverbios 15:14.  

Como hijos de Dios, no tenemos nada de que avergonzarnos, mucho menos de aquello que sale de nuestros labios, así que es motivo de ánimo cuando actuemos prudentemente, hablemos cuando sea necesario hablar y callemos también cuando la situación así lo amerite. “Alégrase el hombre con la respuesta de su boca: Y la palabra á su tiempo, cuán buena es!” Proverbios 15:23

También debemos tener presente que no podemos llegar con alguien que está molesto y decirle simplemente, ¡no te expreses así! ¡No hagas esto! ¡No hagas aquello! Pensemos en que esta manera de actuar tiene algo en el fondo y una causa puede ser lo que expresa Salomón en Proverbios 15:4 “la perversidad en la lengua es quebrantamiento de espíritu.”Mejor ocupemos estas oportunidades que se presentan para que, con amor y paz, demos satisfacción a la persona y sepa que eso y más puede lograr un Alma entregada a Dios.  “La lengua de los sabios adornará la sabiduría…” Proverbios 15:2

Cabe hacer mención de que es posible que nosotros mismos caigamos en el enfado contra alguien por diferentes circunstancias, es decir, nuestro papel ya no es como el consejero, ya no es el que da palabras de aliento, sino que somos los involucrados directamente, por ejemplo, puede ser que en alguna ocasión haya alguien que tome acciones mal intencionadas con nosotros, hasta puede ser que sin intención  nos ofenda en algún sentido, debemos preguntarnos en ese momento, ¿que hubiera hecho el Señor Jesús? Esto es, porque es claro que Él es nuestro mayor ejemplo a seguir y aunque quizá no es la manera más sencilla de descubrir como proceder en dichos casos, sin duda es la mejor. “…Y su honra es disimular la ofensa.” Proverbios 19:11

En su momento pudieran ser una catarsis, un cumulo de acciones intempestivas que deseamos estallar al sentirnos enfadados, pero a la larga pudieran solo dejar un sabor amargo en nuestra vida. “El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.” Proverbios 21:23.  “La cordura del hombre detiene su furor…” Proverbios 19:11.

Conclusión

Carísimos, en lo posterior, por mas difícil que sea, no permitamos que las emociones tomen el control de nuestras acciones y/o de nuestras palabras, porque si hablamos guiados solamente por nuestro sentir de ese momento sucederá lo que expresó el apóstol Jacobo, “… la lengua es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal” (Santiago 3:8); sin duda lo mejor sería que en nosotros surja la templanza, que precisamente es uno de los frutos del espíritu.

No obstante observamos en la escritura que han habido hombres Valientes y esforzados que nos han demostrado que un humano como tú y como yo lo puede lograr, el mayor de Ellos el Señor Jesús, que estando enojado por la actitud de las personas cuando vendían dentro del templo, los sacó de allí; eso no significa que Jesús se haya dejado llevar por su sentir, sino que actuó con autoridad porque sabía que lo que ellos hacían era indebido y Él lo hizo para poner orden, así nosotros, sin soberbia y sin dejarnos controlar por nuestra euforia, debemos actuar para que en cualquier situación se hagan las cosas de la manera correcta.

 Y la única manera de lograr la prudencia en nuestra forma de expresarnos y de actuar es entregar de manera íntegra nuestro corazón al Señor, y ¿cómo lograr que efectivamente sintamos la presencia de Dios en nuestra vida? pues alimentando nuestro espíritu con cosas positivas, edificantes, y buenas … Si alguna virtud, si alguna Alabanza, en esto pensad.

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