Ceñid vuestros lomos y vuestras lámparas encendidas
Jesús se encontraba rodeado de la multitud y estaba dirigiéndose a sus discípulos, preocupado nuestro Señor por los peligros que significan la codicia, el estar demasiado atados a las cosas materiales y temporales de este mundo, ocupados en el ajetreo del afán de esta vida. Les menciona a los que le rodean en una forma de analogía cuales son las características de aquellos quienes le siguen para ser salvos cuando el venga a la tierra otra vez. Dándoles la siguiente enseñanza: «Tened vuestra cintura ceñida y vuestras lámparas encendidas» Lucas 12:35.


