Actuando con justicia

Actuando con justicia

¿Cómo percibimos los campos de la justicia?

Encuentro dos escenarios, primero el que tienen que ver con nuestra vida común en la interacción con los demás, cuando a nuestra simple apreciación sentimos que alguien actúa de manera deshonesta con nosotros; y movidos por esto, emitimos juicio más por reacción que por razón. También existen personas que actúan justamente hacia nosotros, esto los posiciona en un estatus de alta credibilidad.

Lo que percibimos cuando queremos encontrar un porque de lo que nos pasa, sobre todo en situaciones que no nos favorecen y que resultan difíciles o sin solución, es aquí donde entra el segundo escenario y este va relacionado con Dios, de momento surge la pregunta a manera de reclamo ¿Por qué a mí? quedando al margen de su voluntad. También considero justo, agradecer a Dios por toda bendición recibida.

La naturaleza de Dios es perfección, sus caminos son rectitud, es Dios de verdad, no hay iniquidad en Él, la corrupción no es suya: es “justo” y “recto”, Deuteronomio 32:4, Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo. Salmo 106:3. Dios quiere que hagamos justicia y él hará así con nosotros.

Tratar al prójimo con justicia y reconocer los juicios de Dios en nosotros, sin duda es una gran virtud ¿De qué depende actuar con justicia? La respuesta seguramente dependerá de la veracidad y fundamentos con los que se cuenten para emitir una opinión calificando un hecho, dicho o circunstancia. Les invito a reflexionar sobre la justicia de Dios en la óptica humana y los imperativos de la justicia con el prójimo.

Alguna vez leí la frase “Nunca juzgues demasiado pronto si algo es una bendición o es una maldición”


Óptica humana

En el libro bíblico de Ruth, se relata la historia de una familia que vivió en la época en que los jueces gobernaban al pueblo de Israel, historia muy relacionada a esta frase, me refiero a la familia de Noemi. Ella, su esposo y sus dos hijos tuvieron que mudarse a la tierra de Moab porque en el lugar donde habitaban empezó a escasear el alimento. Después de establecerse en este lugar su esposo murió y sus hijos tomaron mujeres moabitas quienes transcurrido algún tiempo murieron también dejando desamparadas a Noemí y sus dos nueras.

El nombre de Noemi significa agradable, dulzura, delicia. Por la situación en la que se encontraban decidió regresar a su ciudad acompañada de Rut su nuera quien no la abandonó y entrando a la ciudad demandó que no le llamaran Noemí, sino Mara (amargura) porque en grande amargura la había puesto el Todopoderoso e incluso pensó que la mano de Dios se había levantado contra ella.

Noemi hizo lo que la mayoría de nosotros tiende a hacer, su situación la cegó y juzgó a Dios a la luz de sus circunstancias. A pesar de que había perdido a su esposo y a sus dos hijos, Dios puso en ella el medio para acercar a Rut con Booz y la tomara por mujer y de este matrimonio naciera Obed, padre de Isaí y abuelo de David, de cuya descendencia al tiempo establecido, nacería nuestro señor Jesucristo.

¿Qué pensó Abraham de los designios de Dios, los consideraría injusto? Recibe la promesa de heredar la tierra de Canaán, ser padre de muchedumbre y que en su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra, su mujer era estéril y ambos avanzados en edad. Dios les concede un hijo y después se lo piden en holocausto. Humanamente, que situación tan contrastante por la que pasó, obedeció, pero nunca perdió la confianza al grado de decir Dios proveerá, su descendencia fue mucha y contada como el pueblo predilecto de Dios.

Si hablamos de la reacción de Moisés, nos hace pensar que de momento no comprendió la voluntad de Dios cayendo en desesperación. Llegó a considerar injusto el llevar la carga de dirigir al pueblo de Israel por el desierto rumbo a la tierra de Canaán, se sentía solo al grado de pedir su muerte. Ante la problemática que enfrentaba con el pueblo quizá no dimensionaba los juicios de Dios, como hombre demandaba justicia y esto se le concedió, finalmente reconoció que Dios es justo y recto.

Los ejemplos anteriores, nos advierten que por muy difícil que sean las situaciones que estemos pasando, antes de voltear a Dios a manera de reclamo, tenemos que entrar en razón y comprender el porqué de la situación o si con esto, nos depara algo mejor dentro de sus propósitos.

Justicia con el prójimo

Dicho por Jesucristo, el segundo gran mandamiento con el que se da cumplimiento a la ley es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Los mandamientos del cinco al diez hacen referencia al trato con el prójimo y en específico el que dice: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” En ese sentido es donde toman relevancia las palabras dichas por Moisés en el libro del Éxodo 23:2, “No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificaras en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir la justicia”

Es muy común dejarnos guiar o sensibilizarnos por lo que dice la mayoría creyendo que por esto se tiene la razón, pero en ocasiones no es así y actuamos en ofensa o perjuicio de los demás sin analizar las razones o las causas y con esto infringimos el mandamiento. Nos debe quedar claro que finalmente la falta de honestidad y de verdad omitidas por el hombre, la justicia de Dios lo superará y los fabricantes de mentiras y los falsos testigos serán castigados, por eso la recomendación de Moisés en alertar al pueblo en este ordenamiento.

Qué nos dice otro profeta: “Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar misericordia, y andar humildemente con tu Dios? Miqueas 6:8

Miqueas le habla al pueblo de Israel de esta manera porque ellos creían que a través de sus muchos sacrificios y ofrendas podían ser favorecidos por Dios y se olvidaban de la integridad. En la actualidad muchas personas buscan agradar a Dios haciendo cosas parecidas a las que se mencionan aquí (ofrendas ostentosas, ayudas a los demás, sacrificios personales, etc.), sin embargo, esto no es lo que Dios quiere del hombre, Miqueas lo resume en 3 condiciones calificadas como bueno: La palabra bueno significa que tiene bondad en su género, y bondad se define como la natural inclinación a hacer lo bueno.

1.- “Practicar la justicia”. Es la acción positiva en comento y se define como dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece; derecho, razón, equidad; conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene.

2.- “Amar misericordia”. Es la disposición que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos ajenos.

3. “Humillarte con tu Dios”. Significa Inclinar o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento; abatir el orgullo y altivez de alguien.

Jesús reprendió a los fariseos por llevar a cabo sus obligaciones religiosas cuidando hasta el mínimo detalle, al tiempo que desatendían “la justicia y el amor de Dios” Lucas 11:42. No descuidemos la rectitud, la verdad, la equidad y la entereza, porque son el sustento de la “justicia”, sigamos el consejo del apóstol pablo en nuestras acciones y juicios: Por lo demás, hermanos, todo lo que es “verdadero”, “todo lo honesto”, “todo lo justo”, “todo lo puro”, “todo lo amable”, “todo lo que es de nombre”; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.

Recuerdo una frase de Miguel de Cervantes que dice: Si acaso doblares la vara de la justicia, que no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

Reitero lo dicho, cuando se habla de justicia necesariamente debemos resaltar la rectitud, la honestidad y la verdad, virtudes que nos hacen actuar.

Conclusión

Dios nos demanda que actuemos con justicia y esto nos traerá grandes beneficios: Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Salmo 35:15. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos. Mateo 5:6. Y lo más preciado: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos. Mateo 6:33.

Tratar a la gente con justicia e integridad forma parte de nuestra responsabilidad como creyentes. No debemos emitir juicios a la ligera, si todos comprendiéramos y nos esforzáramos por llevar los principios que menciona Miqueas a la práctica, lograríamos un cambio muy importante en nuestra vida y de esta manera “Agradar a nuestro creador”.

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