Rumbo a la Prosperidad: Bendición Matrimonial Job Daniel & Mariana

Rumbo a la Prosperidad: Bendición Matrimonial Job Daniel & Mariana


El hno. Ministro Efraín Lira Soto menciona ante dos jóvenes prospectos a la unión matrimonial justo antes del Acto de la Bendición Matrimonial sobre la relevancia de ser un equipo de dos personas que se unen por el amor que se tienen entre ellos y recordando el sentido esencial del hombre de obtener un apoyo especial, una ayuda idónea para lo que Dios permita de vida, la misma ayuda idónea que le dio El Creador al primer hombre en la tierra. Llega a la mente la siguiente pregunta: ¿qué es “la ayuda idónea” (tanto en la Biblia como para la Iglesia de Dios)? Es una expresión alojada en las Sagradas Escrituras que indica a la mujer como ayuda apropiada para el hombre (Gn. 2:18) y se presenta definida por las traducciones modernas del español como “ayuda adecuada”, “ser semejante al hombre para su ayuda” o “ayudante y complemento”. La primera palabra que se traduce como “ayuda” o “compañera” del idioma hebreo no sugiere que se interprete como “subordinación de la mujer al hombre” sino como lo mencionado al inicio, además, lo que se traduce como “idónea” es que la mujer puede complementarse verdaderamente con el hombre a través del pleno compañerismo y la tarea que Dios les encomendó de procrear (Gn. 1:26-28), así se cumple la premisa de ser “una sola carne” (Gn. 2:24). Y otra pregunta puede surgir: ¿por qué iniciamos desde un episodio intermedio? Porque el momento en que se unen en matrimonio lo merece. No sólo se trata de amarse el uno a la otra y viceversa ante el público, sino de amarse entre ellos ante Dios y que también Él mismo ayude a que esa unión matrimonial se fructifique y perdure hasta que Él lo marque. Tampoco es un momento donde sólo los prospectos al matrimonio se encuentran inundados de diversas emociones, sino también la misma congregación que los arropa, sus familiares, conocidos, amigos de toda la vida, la FJC que se unió a esta ceremonia hasta el último momento… y las próximas Fraternidades de Varones y Mujeres que los han de recibir en lo subsecuente… “Así que, no son ya más dos, sino Una Carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre” (Mt. 19:6, RVR 1909).


Esos dos prospectos que mencionamos al inicio, ahora esposo y esposa, son jóvenes que trabajaron en su momento en la juventud de la Iglesia de Dios, a saber: Job Daniel Sánchez Tavera y Mariana Río de la Loza Rodríguez. Uno fue el Presidente de la juventud de R3 hace algunos años, otra tuvo un breve paso por el Equipo de Escritores de México Oriente cuando se inició dicho proyecto, ahora se suman a labores más importantes, llámese la formación de una familia y una nueva dinastía, llámese alguna actividad dentro de la Iglesia de Dios y en busca de fortalecerla; ya no es por separado evidentemente, ahora lo hacen juntos, siendo uno solo. Ministerio, evangelismo, predicación, testimonios, educación general, situaciones de la vida adulta, etc., son cosas que habrán de enfrentar juntos, en amor y con la compañía y bendición de Dios como el Único muro indestructible entre ellos. La ceremonia matrimonial correspondiente a la Iglesia de Dios tiene fecha el domingo 31 de Mayo de este año 2026 y sede de culto en el recinto sagrado de Bethel VI, en la colonia Ampliación Las Fuentes del municipio de Nezahualcóyotl en el Estado de México. El equipo musical conformado por los hnos. Jesús y Moisés Lira (Las Fuentes) junto a las hnas. Karla Ortega y Valeria Aurioles (Xitla) se reúnen desde temprano para los preparativos de sonido y musicalización, también se hace presente el hno. Esteban Lira como el designado para la dirección del culto especial. Tanto los congregantes de Bethel VI como de Bethel XII junto a invitados y familiares de los prospectos a matrimonio hacen aparición desde las 8:30 hasta las 9:50 de la mañana para ocupar un lugar en el templo y ser espectadores de una bella ceremonia con un inicio programado para las 10 am.

Llegan los invitados al culto, llega la familia Sánchez Tavera y, seguido de ellos, la familia Río de la Loza Rodríguez, son ya las 10 de la mañana y la concurrencia aguarda para iniciar. Los músicos se entregan a Dios en oración. El preceptor del culto mencionado previamente da las primeras indicaciones para empezar la ceremonia. El grupo musical Fuentes-Xitla da la entrada musical. Suena Como Lirios A Tus Pies como himno elegido para la introducción —únicamente interpretan su primera estrofa y su coro, composición del hno. Min. Rubén Bartolini y cantado por la hna. Jareth Arroyo. Entran los protagonistas de la bendición matrimonial junto a familiares selectos, custodiados al frente por el hno. Min. Moisés Cruz Juárez como Presidente de la Conferencia General de la Iglesia de Dios y, para la ocasión, predicador del culto especial. De los cantos seleccionados para armonizar el culto y alabar a Dios, unos responden a que Su presencia sea manifiesta en quienes se han de unir en una carne, ejemplos de ellos son los que elevamos al Padre Celestial en este culto: 90, El Amor Grande Es, 104, Mi Petición y 111, Un Vínculo Perfecto; otros más son propios y dignos de la adoración al Eterno: A Él Cantaré (Región 18, Baja California) y 51, Te Exaltamos, y otros más a seguir buscando la santidad en todo Momento: Mi Santidad (Región 10, Jalisco), los mismos son cantados con gozo y felicidad por los reunidos en el salón principal del templo y también, entre el momento de las alabanzas, aparece la participación especial de las 2 Fraternidades juveniles (Las Fuentes y Xitla) cantando Amar La Fraternidad como número especial después de la bendición matrimonial.


Todos y cada uno de los elementos que conforman el culto especial de bendición matrimonial suman un hermoso ambiente en el recinto pero sólo 2 números se resaltan como los más emotivos: la predicación principal y el Oficio de la Bendición Matrimonial. El sermón está a cargo del hno. Min. Moisés Cruz Juárez, presentado previamente por el hno. Min. Efraín Lira Soto en oración, y mientras platica tanto con la concurrencia como con quienes se unirán en matrimonio, hace una remembranza sobre el tiempo que Mariana se congregaba en Bethel XII, Pedregal de Santa Úrsula Xitla, CDMX, desde su infancia hasta su bautismo hecho por el mismo hermano Ministro, incluso cuando avaló su traslado a donde se congrega actualmente y estar junto a quien próximamente será su compañero de vida. El predicador en turno emplea varios pasajes bíblicos que funcionan como definición del matrimonio o apoyo al argumento de la unión matrimonial como sagrada institución de Dios desde la Creación. Apertura con Mateo 19:5 y 6 (citado el último versículo al principio de este artículo) donde deja en claro el magno objetivo del matrimonio en la siguiente frase: “no son 2, son 1”. En el libro de los Proverbios, expone el hno. Ministro, se halla a la mujer como algo precioso y sagrado que debe el hombre cuidar y disfrutar (Pr. 5:18 y 12:4) pues, como lo comentamos al inicio, es una ayuda idónea para el hombre desde la Creación. También el preceptor del sermón deja 2 indicaciones que hallamos en las Escrituras, una de ellas es el cuidado de la unión: “Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” (Heb. 13:4a, RVR 1909), y la siguiente figura como una promesa y sello de amor entre los hermanos que se han de unir: “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo, porque fuerte es como la muerte el amor; duro como el sepulcro el celo, sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama” (Cnt. 8:6, RVR 1909).

Llega el momento más emotivo del culto: La Unión Y Bendición Matrimonial. El mismo está a cargo del hno. Min. Efraín Lira Soto como Pastor de Bethel VI, quien tiene al frente a los hnos. Job Daniel y Mariana, ambos acompañados de sus madres las hnas. Elizabeth Rodríguez y Carmen Tavera. El hno. El Ministro procede a pedir el orden durante el Oficio e interroga a las hermanas mencionadas apenas si están de acuerdo en que sus hijos se unan en matrimonio, a lo que asienten. Es aquí donde entra el escenario escrito al inicio: para Job, su ayuda idónea ya la tiene enfrente; para Mariana, comienza a asimilar la responsabilidad de ser la ayuda idónea de su próximo esposo, ambos lo hacen notar hablándose frente a frente ante la concurrencia y Dios como testigos de un bello amor que se habrán de tener hasta que Dios determine sus días de vida. El hno. Ministro con lo anterior da a notar que los hermanos están completamente convencidos del Acto del que serán protagonistas y procede con la oración por la unión de ellos y las bendiciones de Dios impartidas por el mismo hermano, tanto la protocolaria del Ministerio de la Iglesia de Dios, como la que encontramos en Números 6:23-26. Una vez terminado este acto, el hno. Ministro presenta ante todos al nuevo matrimonio, al nacimiento de una nueva familia que buscará el amor y la guía de Dios en todo momento. Llega el fin de la ceremonia y los hnos. Ministros presentes (el Predicador y el Oficiante) son quienes tienen uso de la palabra para agradecer a los asistentes a este culto especial y por el orden guardado, además realizan la rogativa a Dios porque se manifieste Su mano en el nuevo matrimonio, también agradeciendo a Dios por el culto realizado y que estos momentos hayan sido de bendición. Terminado este punto, el momento de los parabienes y registros fotográficos se hace presente. Por supuesto que los testimonios de los involucrados aparecen en primera plana, pues estos bellos momentos no son de todos los días. El hno. Ministro Efraín Lira Soto, como Pastor de Bethel VI y oficiante del acto matrimonial, menciona estas palabras de agradecimiento hacia los protagonistas de la ceremonia: “Agradezco a la feliz pareja el haberme permitido unirlos en bendición matrimonial delante de Dios y Su pueblo, y declararlos Esposo y Esposa”.


El mismo hermano Ministro mencionaba semanas antes estar nervioso por causa de este acto, quizá sin evitar pensar en alguna situación perjudicial o comprometedora, pero quienes sí tenían más nerviosismo y apenas lograban evidenciarlos eran los ahora esposos. La hna. Mariana expresa su incertidumbre: “Yo, desde que inició el día, estaba muy nerviosa, llena de mucha incertidumbre, mucha emoción, mucha ansiedad de que ya pasara”, cambia la narrativa para expresar su felicidad ahora por el momento vivido, mencionando que se encuentra: “muy feliz, muy contenta de que ya había llegado el día, me sentía emocionada de que pasara el momento de de mi bendición con el hermano”, también da gracias a Dios por la bendición de ser la compañera de vida de su nuevo esposo. Con el sentir similar, el hno. Job expresa que, a pesar de no tener a muchos de los invitados que tenía en mente, da gracias a Dios también por la ceremonia realizada y el plan principal, tras ello menciona unas palabras que marcan un cambio drástico en la vida del hermano, el asumir su responsabilidad como esposo con madurez y espiritualidad, además de la bendición de formar ya una familia dentro de lo estipulado por Dios: “cuando vi a entrar a mi esposa pues me sentí un hombre realizado, un hombre que ya cumplió lo que tenía que cumplir en ese momento, que dejé de ser joven, dejé de ser hijo de casa, que a partir de ese momento hasta hoy me volví el hombre de la casa, me convertí en el esposo de alguien y primero Dios, en un futuro, el padre de alguien más; entonces me sentía lleno de bendiciones, muy feliz y muy contento”. Ambos hermanos coinciden en 2 cosas que irán confirmando poco a poco: la búsqueda de la prosperidad en todos los sentidos, siempre juntos y con la compañía de Dios en sus vidas, y un pasaje bíblico en el que ambos coinciden: “El que halló esposa halló el bien, Y alcanzó la benevolencia de Jehová” (Pr. 18:22, RVR 1909). A manera de conclusión conviene tomar nota de unas palabras que servirán de cierre y reflexión para nuestros hermanos que ahora son 1 solo —y también es de utilidad para quienes tienen ese deseo e intención de formar una familia. Es necesario citar al apóstol Pablo en su carta a los Efesios 5.21-33, pasaje que nos expone consejos útiles para el matrimonio en virtud de una sujeción entre familia y ante Dios. La primera recomendación que encontramos y que va dirigida a las mujeres es la sujeción de la mujer ante su marido por dos sencillas y suficientes razones: uno, que la mujer es al marido así como la Iglesia es a Jesucristo, es decir, Cristo es la cabeza de la Iglesia y el marido es la cabeza de la mujer; dos, que tanto el esposo como la esposa son miembros del cuerpo de Jesús así como toda la Iglesia por lo que debe haber santificación y, por lo tanto, una sujeción como forma de respeto entre pareja. La segunda recomendación que está dirigida a los hombres es que amen a sus esposas, en el entendido –tal como lo expresa Pablo– que el amor que el marido le destina a su mujer es sinónimo del amor propio, el amor hacia uno mismo. Es así como termina este texto y el ruego a Dios por el cuidado y amor de esta nueva familia que nace seguirá presente.

Los comentarios están cerrados.