Bautismos y Cena del Señor Las Fuentes
De los momentos más importantes y emotivos de una congregación está un evento que, desde su promoción y posterior imposición en la Iglesia de Dios, es resultado de la transformación interior de una persona que quiere y decide entregar su vida a Dios y el servicio a su obra que, como bien sabemos, es mucha y requiere de muchos para hacerla avanzar de manera ágil. Dicho evento, que también es requisito para todo aquel que quiere ser considerado parte del Pueblo de Dios y anhela un lugar en la Vida Eterna, es el bautismo, un nuevo pacto entre El Creador y toda persona que lo busca con un corazón inundado de contrición y humillado, un corazón que no desecha nuestro Amado Padre (Sal. 51:17) y que recibe para consolarlo por medio de su Espíritu perdonando sus pecados y su vida pasada con la entrega de Cristo Jesús en la cruz; es un acto que si bien lo instauró Juan Bautista al iniciar con las primeras actividades de evangelismo en una Israel dominada por Roma con la célebre frase: “Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2b, RVR 1909), advirtió también de quien verdaderamente iba a bautizar “con todas las de la ley” como dice coloquialmente el mexicano, mencionando lo siguiente: “Yo, a la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Lc. 3:16b). La edición 2026 de esta actividad resulta interesante en todos los aspectos pero, como siempre, es una bendición más de Dios manifestada en su pueblo.
Marzo 21, 2026. Una vez más es madrugada en un Sábado más al Eterno. 364 días desde el año pasado avanzaron hasta llegar a este día. Las variaciones climáticas se han presentado de un tiempo a la fecha como testigos silenciosos de la presencia de Dios en su creación, algo que dejó de ser preocupación para los congregantes de Bethel VI en Las Fuentes, Nezahualcóyotl pues es una fi esta que cada año celebramos por el gozo y la alegría de presenciar la unión de más hermanos al cada vez más grande Pueblo Santo de Dios adquirido sólo por la sangre de Cristo Jesús. Tal cual como en el año pasado, un autobús producto de la mezcla de ingenierías española y mexicana nos aguarda desde las 6:20 am en el domicilio conocido del templo, apenas asomándose el sol. El destino del vehículo turístico no será en esta ocasión el mismo del año pasado sino que se aventurará a explorar otro lado del estado de Hidalgo y celebrar dicha fi esta a la que la congregación irá. En esta ocasión nos espera la ciudad de Progreso de Obregón, adyacente a Mixquiahuala, donde también nos esperan nuestros hermanos del templo Real Sacerdocio liderados por el hno. Diác. Javier Rosales.
Partimos cerca de las 7 am orando a Dios por un viaje tranquilo y sin contratiempos que se vuelvan merma en dicha travesía y, mientras atravesamos buena parte del noreste del Estado de México y las zonas industriales de Tula ya dentro de terreno hidalguense rodeados de distintos climas (entre un aire fresco, una neblina que se volvía densa y la aparición del sol 3 horas antes de su cenit), llegamos a un singular balneario llamado “Río Progreso” sugerido y posteriormente alquilado entre nuestro pastor, Min. Efraín Lira Soto y el pastor de Real Sacerdocio, Diác. Javier Rosales. Dado que el tránsito en ruta jugó en contra del tiempo estimado del viaje, se omitió uno que otro punto en el orden de cultos del día pero ello no complicó la logística planeada para la celebración por lo que, una vez establecidos en un buen espacio destinado al culto provisional y rodeados de la creación de Dios entre agua, cerros y árboles de formas únicas en su tipo, damos inicio al culto sabatino especial.
Mientras está en la dirección del breve culto nuestro hno. Eduardo Lira Pérez en su categoría de varón iniciado y el hno. Ob. Juan Carlos Cruz López presenta una prédica alusiva a la ocasión donde cita episodios del libro de Hechos y el episodio singular de Nicodemo y Jesús en el Evangelio según Juan como parte de las nociones básicas del acto bautismal y las características esenciales del mismo (el acto de fe, una decisión propia y el nacer de nuevo), fi guran al frente rostros conocidos por los congregantes de Bethel VI, quienes entre ellos hay 3 jóvenes y un adulto al que no le interesó ni su edad avanzada para entregar su vida a Dios y merecer la Vida Eterna. El Ofi cio del Voto Bautismal corre a cargo de los hermanos Ministros Efraín Lira Soto, Espiridión Estrada Cruz y Arsenio Sánchez Arenas quienes se reparten entre los 4 candidatos al bautismo completamente convencidos del gran paso que darán enseguida: Diana Alicia Apresa de la Rosa, Jochebed Verdín Vázquez, Moisés Abraham Lira Rivera y Jeroboam Bolaños Esquivel. En el rostro de los candidatos se asoman un mar de emociones mientras se acerca el acto solemne y, junto a éste, la esperanza de vivir eternamente para la adoración al Creador de lo visible e invisible. Entre esa inundación emocional de ellos también se encuentra el deseo de progreso en el trabajo para Dios y la obediencia y reverencia que se merece, perfi l ideal del hijo de Dios.



Por fin se acerca el solemne Acto Bautismal en un estanque con aguas corredizas que caen de una cascada pequeña y con una zanja que permite la circulación de dichas aguas. Entran los hermanos Ministros ofi ciantes junto con hermanos de apoyo para dar inicio al bautismo con una oración y dando paso a los candidatos a sepultar el viejo hombre, a renacer tal cual se lo expresaba Jesucristo a Nicodemo, a formar parte del Pueblo de Dios… a vivir en santidad. Ni un rastro de nerviosismo se percibe en los ahora nuevos miembros del Santo Pueblo, en cambio se muestran lágrimas de felicidad por este pacto realizado con Dios y fuertes abrazos de los familiares que reciben a los hermanos bautizados compartiendo esa misma emoción. Pasado ello, entre una serie de alabanzas al Padre Santo y una oración general por el próximo consumo de alimentos materiales brindados por Dios como muestra de sus infi nitas bendiciones, llega dicho espacio y, como de costumbre entre los congregantes de Bethel VI y Real Sacerdocio, el compartir los alimentos entre hermanos en la hora de comida se hace presente degustando diferentes platillos preparados con antelación.
Tras un segundo movimiento desde el balneario hacia la casa de oración “Real Sacerdocio” edificada a pie de carretera en Mixquiahuala donde se congregan nuestros hermanos que nos recibieron en la mañana ahora nos vuelven a recibir para dar continuidad con las actividades restantes conforme al orden de cultos dispuestos para la ocasión. Se perfi la como director del culto vespertino el hno. Ob. Juan Carlos Ocaña Hernández y, entre una serie de cantos y oraciones a Dios, el sermón reflexivo a cargo del hno. Ángel Cabrera Morales sobre las labores restantes del bautizado como parte de la membresía de la Iglesia de Dios y la lectura colectiva del pasaje de Hechos 8:12-17 (que hace referencia a la recepción del Espíritu de Dios y que, dicho sea de paso —leyendo más adelante en aquella lectura— no se compra ni siquiera con dinero). Llega ahora el acto de la imposición de manos para recibir “el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38b) y los mismos hermanos Ministros ofi ciantes se reparten entre los nuevos integrantes de la sagrada membresía de la Iglesia de Dios para llevar a cabo dicha actividad donde en cada uno se deposita el Espíritu que emana del Creador Eterno y sea éste un apoyo en la nueva etapa de sus vidas.
Cerca de dar fin a nuestras intervenciones en el templo que visitamos y en donde nos reciben siempre con amor fraterno, el hno. Diác. Javier Rosales como pastor de Real Sacerdocio invita a las congregaciones local y visitante a dar los parabienes a los hermanos bautizados quienes están de nuevo al frente del templo y una vez terminada esta actividad rogamos a Dios por el retorno a nuestras casas del mismo modo en que nos permitió transportarnos en la mañana, todo ello cerca de las 5 pm y con un clima soleado aceptable, digno de ser recordado por los presentes como muestra de la manifestación de Dios en su creación y Pueblo además de ser el invitado en un sábado de fi esta. Con la bendición del Eterno partimos de Mixquiahuala en Hidalgo y nos encaminamos hacia Nezahualcóyotl en el Estado de México y, mientras cada familia reporta que llegó con bien a sus hogares entre los distintos puntos de vivienda de la megalópolis del Valle de México, la gratitud a Dios por este día se hace presente, ya sea expresado abiertamente o en silencio, prioritariamente los hermanos bautizados.
Seguido de ello, y como es costumbre en la Iglesia de Dios, después de los eventos masivos de bautismos, sigue la más grande fi esta del Pueblo Santo, La Cena Del Señor, culto, fi esta y evento al cual sólo accedemos los hermanos bautizados quienes hemos pactado con Dios por el perdón de los pecados y para una nueva vida en santidad y dedicación a su trabajo arduo; dicho evento se realiza anualmente en dependencia de una fecha del calendario gregoriano que coincida con el día 14 de Nisán en el entendido que es la fecha en que Israel tomó la pascua al salir de Egipto en donde estaban esclavizados (Éx. 12:1-28) y que Jesucristo además lo complementó en base al nuevo pacto instaurando elementos esenciales y actividades específi cas en relación al evento mismo en cuestión (Mc. 14:12-25) En el caso de Las Fuentes, templo Bethel VI, así como de las demás congregaciones esparcidas en todo México y algunas sedes de Estados Unidos, Argentina y Brasil anexadas a la Conferencia General de la Iglesia de Dios, se aparta por decisión conjunta la fecha de 31 de Marzo de 2026, dicho día indicado marca que es en martes por lo que no representa ninguna difi cultad para celebrar el culto magno de la localidad. Como todas las ediciones de esta ceremonia, las mejores indumentarias fi guran en todos los congregantes de Bethel VI pero más allá de lo material está priorizado lo espiritual pues los hermanos que hemos de participar en la Cena del Señor hemos hecho nuestro propio autoanálisis espiritual (1 Cor. 11:28-29) y procurado perdonar las ofensas entre hermanos (Mt. 5:23-24) para acceder en entera paz a este gran culto.


Después de realizar el orden de culto correspondiente a la ocasión con alabanzas relacionadas al evento mismo a cargo de los hnos. Obreros Benjamín Sánchez López y Juan Carlos Cruz López como directores de culto junto a ofrendas cantadas especiales para Dios y Jesucristo en referencia al culto que celebramos, mas la ponencia dirigida por el hno. Ministro Espiridión Estrada Cruz que habló sobre los días que Jesús instauró la Cena, su amarga rogativa a Dios en Getsemaní y el restante episodio sobre su entrega a las autoridades judeo-romanas y su crucifi xión, llega el Oficio de la Santa Cena del Señor a las 7:54 pm en todas las congregaciones, en el caso de Bethel VI el hermano Min. Efraín Lira Soto es quien ofi cia la sección de La Cena y prescinde de los hermanos Diáconos Neftalí Lira Soto, José Sánchez Arenas y Eusebio Arroyo Moreno para la repartición del pan sin levadura y el jugo de vid que cada hermano bautizado come y bebe según la autorización del hermano oficiante y con las oraciones respectivas para cada elemento consumible.
Acto seguido se hace la distribución de hermanos para la sección de Lavatorio De Pies donde cada hermano se humilla ante su prójimo en correspondencia a la última actividad implementada por Cristo Jesús en aquella Cena antes de ser crucifi cado (Jn. 13:1-20). Por último, después de las actividades de cierre y la oración fi nal con su bendición apostólica correspondiente, los hermanos apoyamos en el acomodo de la utilería ocupada para esta fi esta de la Iglesia de Dios (toallas, lebrillos, agua para el lavado de pies, jarras y copa del jugo de vid, la charola del pan ázimo, etc.) y aprovechamos el tiempo restante para las fotografías especiales entre familias y hermanos de amistad dentro de la congregación. Al retirarnos del templo damos gracias a Dios por la dicha de participar de esta edición de la Cena del Señor y rogamos a Él mismo para que nos prepare para la edición siguiente de este evento si es su voluntad.



